Información Médica - Mieloma

El Mieloma es un cáncer originado a partir de un grupo de glóbulos blancos que son las células plasmáticas.

Las células plasmáticas se encuentran primariamente en la médula ósea y son una parte importante del sistema inmune. Cuando un microorganismo invade el cuerpo, los linfocitos B responden transformándose en una célula plasmática y esta produce unas proteínas llamadas inmunoglobulinas (anticuerpos) que colaboran con la destrucción de los microorganismos y por ende con el control de la infección.

Hay 5 clases de inmunoglobulinas o anticuerpos: IgG, IgA, IgM, IgE e IgD. Cada célula plasmática produce una clase de anticuerpo.

En condiciones normales el cuerpo produce células plasmáticas cuando es necesario, por ejemplo ante infecciones y luego de solucionada la misma, la célula plasmática muere.

Ciertas alteraciones a nivel de la información genética de estas células puede hacer que las mismas se vuelvan anormales y se dividan sucesivamente sin detenerse, creando eventualmente un tumor. Estas células anormales, llamadas células de mieloma, son tumorales y pueden sobre producir un tipo específico de anticuerpo (monoclonal por estar originado a partir de este clon de células tumorales), llamado proteína o componente M.

Usualmente el componente M es IgG o IgA. En un 20% de los casos las células de mieloma solo producen una parte del anticuerpo, las llamadas cadenas livianas, que no permanecen en la circulación y son encontradas principalmente en la orina, dando lugar al llamado mieloma micromolecular. Algunos mielomas no producen ninguna proteína y se llaman no secretores.

La proteína monoclonal puede ser detectada en sangre y orina por técnicas especializadas llamadas electroforesis de proteínas e inmunofijación.

La acumulación de células plasmáticas puede originar tumores dentro del hueso o en las partes blandas, llamados plasmocitomas.

A su vez la expansión de las células de mieloma a nivel de la médula ósea (que usualmente llegan a ocupar más del 30% de la celularidad de la misma), puede interferir con la producción normal de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, ocasionando anemia, leucopenia y trombocitopenia.

A nivel óseo producen una serie de sustancias que hacen que el mismo se reabsorba a una velocidad mayor a su producción, volviendo a los huesos más frágiles y susceptibles de fracturas. Las mismas sustancias pueden provocar el aumento desmedido del calcio en sangre, lo que puede generar trastornos en el sensorio e insuficiencia renal. La insuficiencia renal también puede deberse a “oclusión” a nivel de los túbulos renales por acúmulos de la proteína M.

A su vez la producción de anticuerpos normales puede estar disminuída y en general los pacientes con mieloma son más susceptibles a las infecciones.

Muchas veces un mieloma surge a partir de una condición premaligna llamada gammapatía monoclonal de significado incierto (GMSI), en la cual solo está presente el anticuerpo anormal, sin aumento significativo de las células plasmáticas en la médula ósea y sin desarrollarse enfermedad. No todas las veces la GMSI se transforma en un mieloma, pero requiere seguimiento.

Con respecto al tratamiento es necesario sea individualizado de acuerdo a cada paciente. El mismo debe ser iniciado cuando la enfermedad se vuelve sintomática. Si bien se considera una enfermedad sin cura definitiva en la actualidad, hay varios tratamientos disponibles con los cuales se consiguen años y aún décadas de sobrevida. El objetivo es obtener las mejores respuestas, que permitan años sin necesidad de una nueva terapia. En los pacientes más jóvenes está contemplado el trasplante autólogo de progenitores periféricos (una forma de administrar altas dosis de quimioterapia) como consolidación de un tratamiento inicial como parte de la estrategia para lograr estos objetivos.