Información Médica - Leucemia Mieloide Crónica

Leucemia Mieloide Crónica

La Leucemia Mieloide Crónica (LMC) es una enfermedad clasificada dentro del síndrome mieloproliferativo crónico caracterizado principalmente por un aumento de los glóbulos blancos. A diferencia de la Leucemia Mieloide Aguda (LMA), la LMC permite el desarrollo de otras células normales en la médula ósea. Esa diferencia entre la LMA y la LMC es importante, porque justifica la progresión menos severa de la última.

Tres nuevos medicamentos (Imatinib, Nilotinib y Dasatinib) fueron aprobados para el tratamiento de esta enfermedad a partir del 2001 produciendo un cambio radicalmente favorable en el pronóstico de esta enfermedad. Otros tratamientos están siendo estudiados en protocolos de investigación. El progreso para obtener la cura de LMC es un constante desafío. El gran número de pacientes con LMC que presentan una buena  calidad de vida hoy en día está  aumentando día a día.  

La incidencia de dicha enfermedad aumenta con la edad. Se presenta en adultos generalmente, siendo el promedio de edad al diagnóstico de 66 años.


Causas:

La causa de la LMC es desconocida. Se diferencia de otras leucemias por la presencia  de una anormalidad genética adquirida (no presente al nacimiento) entre el cromosoma 9 y 22. Esta traslocación genética de tipo t(9;22)  produce un reordenamiento de los genes BCR/ABL y da lugar a la formación del  cromosoma Filadelfia  descubierto en 1960. La proteína que resulta es una tirosin kinasa y es a la cual van dirigidas los nuevos tratamientos ya que es la responsable del desarrollo de la LMC. Los cromosomas de las células en los demás tejidos son normales. La causa de la ruptura cromosómica es desconocida, en una pequeña proporción de pacientes, esa ruptura es causada por la exposición a dosis demasiado altas de radiación.

Los síntomas que pueden presentar varian según la fase de la enfermedad.

Fase crónica:
Antes de la aparición de los inhibidores de tirosina kinasa como Imatinib, Nilotinib o Dasatinib la fase crónica de esta enfermedad duraba solo 4 a 5 años para luego progresar a fases avanzadas. Desde el año 2000 con la introducción de estos nuevos tratamientos el pronóstico de la LMC ha mejorado radicalmente, pudiendo generalmente los pacientes continuar con sus actividades cotidianas.

Esta Fase puede ser asintomática y detectarse durante un laboratorio de rutina, o presentar los siguientes síntomas: cansancio, decaimiento, palidez, pérdida de peso. Síntomas derivados del aumento del bazo: pesadez posterior a una comida, saciedad precoz, pérdida de peso o fenómenos compresivos abdominales.

Fase acelerada: dura unos 6 u 8 meses.  No se conocen bien los factores que promueven la transición a las siguientes fases de la enfermedad, pero pueden aparecer nuevas alteraciones en los cromosomas . El enfermo presenta fiebre, aumento de la anemia y sus consecuencias, dolores óseos.

Fase de transformación a leucemia aguda (crisis blástica)
Por una alteración genética de la célula madre en estadios madurativos más precoces, la leucemia mieloide crónica puede transformarse en leucemia aguda.


Diagnóstico:

Se realiza mediante el estudio de sangre periférica y médula ósea en la mayoría de los casos.

Durante el exámen físico se pueden detectar signos como aumento del bazo. Como hallazgos en el laboratorio se pueden observar:  aumento de glóbulos blancos (con aparición de formas inmaduras), disminución de hemoglobina y aumento de plaquetas variables según la gravedad, aumento de los niveles de LDH, acido úrico, y disminución de los niveles de fosfatasa alcalina granulocítica (FAG).

Mediante el  aspirado de médula ósea se realiza el análisis Citogenético que mide el número y estructura de los cromosomas. La presencia del cromosoma Filadelfia (t9.22) confirma el diagnóstico de LMC.  

Otros estudios realizados al diagnóstico son: Biopsia de médula ósea, Técnicas de biología molecular  que muestran el reordenamiento de los genes BCR/ABL (pueden realizarse tanto en sangre periférica como en médula ósea).


Tratamiento y Seguimiento de la LMC

La LMC es una enfermedad crónica, al igual que el cumplimiento de su tratamiento. Con los nuevos avances terapéuticos, se obtienen muy buenos resultados, logrando no solo impacto en la respuesta sino una buena calidad de vida para el paciente.

El tratamiento va a depender de la fase de la enfermedad. El 80 - 85% de los pacientes son diagnosticados en la fase crónica.  Actualmente hay 3 inhibidores de tirosina kinasa aprobados como tratamiento de 1ra línea en LMC: Imatinib, Dasatinib o Nilotinib.

La cura de esta enfermedad continúa siendo un tema en estudio y hay  estudios de Investigación que están llevándose a cabo en este tema.  El gran número de pacientes con LMC que presentan una buena  calidad de vida hoy en día está  aumentando día a día.  

Es fundamental que el paciente cumpla el tratamiento con una total adherencia al mismo para lograr óptimos resultados.


Seguimiento y Monitoreo de la Enfermedad: ¿Cómo se evalúa la respuesta al tratamiento?

El 1er objetivo es la llamada “ respuesta hematológica”. Durante los primeros meses, mediante hemogramas se observará el descenso de glóbulos blancos y mediante exámen físico una disminución en el tamaño del bazo. Esto se logra aproximadamente antes de los 3 meses del inicio del tratamiento.

El 2do objetivo es la obtención de “respuesta citogenética completa”. Esto generalmente puede realizarse mediante estudios citogenéticos en médula (aspirado).

El 3er objetivo es alcanzar una respuesta molecular mayor. Mediante técnicas moleculares como RQ-PCR, para medir la enfermedad mínina residual cada 6 meses. En la actualidad, la identificación de enfermedad mínima residual mediante métodos moleculares es de vital importancia para la evaluación precisa del estado evolutivo de la enfermedad.


¿Qué pasa si se pierde la respuesta al tratamiento inicial?

Para los pacientes que no responden o pierden la respuesta al tratamiento inicial, se sugiere realizar estudios  específicos antes de rotar el tratamiento a otro inhibidor de tirosina kinasa o considerar el trasplante alogeneico (siempre que el paciente tenga un donante histoidéntico).