Nuestros Servicios - Infectología

Llamamos inmunocomprometido a aquella persona que presenta una o varias disfunciones  del sistema de defensa (inmunitario) que lo predispone a adquirir una infección. Puede ser por la misma enfermedad (leucemia, linfoma, mieloma, etc.) o por el tratamiento.
 
Este tipo de pacientes pueden estar expuestos a una serie de situaciones que aumentan el riesgo de infección (entre otros):
- neutropenia (es un descenso de un tipo de glóbulos blancos llamados neutrófilos), que aumenta aún más el riesgo de infecciones a medida que la misma es más profunda o más prolongada.

- alteraciones de la piel y las mucosas (mucositis) asociada a los tratamientos quimioterápicos o radioterapia.
- necesidad de uso de catéteres venosos centrales, que son muy beneficiosos para infundir los tratamientos pero suponen una puerta de entrada a los gérmenes por lo cuál requieren un cuidado especial por personal experto y la instrucción del mismo paciente para reconocer los signos de posible infección para la consulta inmediata.

Para mayor protección los pacientes deben ser vacunados con la vacuna antigripal y antineumococo. Los contactos deben estar vacunados para las enfermedades infectocontagiosas (gripe, sarampión, varicela, hepatitis A y B).

Los pacientes inmunocomprometidos no pueden recibir vacunas a gérmenes vivos en el periodo de mayor vulnerabilidad. Luego de un trasplante de medula ósea (a partir de los seis meses según las normas de SADI: Sociedad Argentina de Infectología) se recomienza la vacunación (ya que estos pacientes pueden perder la inmunidad adquirida frente a algunos patógenos). A partir de los 2 años pueden recibir vacunas a gérmenes vivos (varicela, sarampión, rubéola, parotiditis, etc)

Se debe evitar el contacto con personas que puedan estar cursando alguna enfermedad infectocontagiosa.

El personal de salud, las visitas o contactos deben higienizar sus manos antes de la visita al paciente ya sea durante la internación o en el período fuera de la misma.

No deben consumir alimentos crudos, no pasteurizados, o que hayan permanecido fuera de refrigeración. Los pacientes y/o familiares deben ser instruidos al respecto.

Deben evitar además el contacto con plantas y no pueden realizar tareas de jardinería. Además evitar el contacto con sitios en construcción o con humedad o pérdidas de agua (por ejemplo, por problemas en cañerías).

Todas las anteriores, son algunas de las medidas con las que los familiares de los pacientes pueden colaborar. Durante las internaciones muchas de estas pautas son intensificadas con el aislamiento, la restricción de las visitas, los fármacos utilizados en profilaxis para infecciones (bacterianas, herpéticas o micóticas) y el aire protegido.

La comprensión de estas situaciones ayuda a contribuir con la salud de nuestros pacientes y serán remarcadas por el personal de salud en el momento necesario.