Protección del donante y del receptor
Donar sangre no representa ningún riesgo si el donante cumple con los requisitos necesarios. El buen estado de salud se verifica a través de una entrevista confidencial donde se evaluará si la persona es apta para efectuar la donación. De esta manera, aquellas personas que padezcan afecciones respiratorias, renales, cardíacas, hepáticas, bajo hematocrito, alta o baja tensión arterial
y otras, estarán impedidas para donar a fin de evitar cualquier tipo de consecuencia o descompensación que
la donación de sangre pueda ocasionarle.
Durante la entrevista confidencial al donante y, sobre la base de las respuestas de un cuestionario exhaustivo, un especialista decidirá si el donante es apto para ofrecer
su sangre o si es excluido temporaria o definitivamente,
de acuerdo al criterio médico.
Se tiene en cuenta además, si el donante padece enfermedades infecciosas transmisibles por vía sanguínea, gripe, resfrío, fiebre, si toma medicamentos, aspirinas y de la misma manera, se consulta al donante acerca de sus hábitos y vida personal: viajes, vida sexual, utilización de drogas. Esto se debe a que estas situaciones pueden haberlo expuesto a un agente infeccioso. Una de las claves para la seguridad del paciente, es la franqueza del donante en el momento de
la entrevista. Durante esta entrevista, la sinceridad en las respuestas es el único medio posible para determinar si hay riesgos de infección o si han existido comportamientos de riesgo.
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