Testimonios

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Catalina Lalor
Catalina Lalor

Una tarde de Agosto de 1998 me encontré frente a una novedad que cambiaria mi vida.  En Julio, yo había visitado al Dr. Pierini, mi dermatólogo para consultarle por mi pelo que estaba muy frágil. Me recomendó hacer un análisis de sangre.  Cuando le lleve los resultados no pudo disimular su preocupación al encontrar que mis valores estaban muy alterados. De inmediato se comunicó con el Dr. Santiago Pavlovsky.

Sentada  en la sala de Tag Heuer Replica Watches espera del Centro Hematológico, casi sin información de porque estaba ahí,  hacía planes pensando que en realidad  yo… no tenía nada.

Ya en el consultorio de Santiago, yo lo observaba mientras el leía detenidamente mi análisis.  Al terminar de estudiarlo, se quitó los anteojos, me miró y me dio mi diagnóstico.

No olvidaré su modo tranquilo y firme, tampoco su sinceridad. No ocultó ningún dato de la verdad aunque ésta fuera muy dura. (Esto fue muy importante para mí porque me sentí tratada como una adulta que tenia derecho a decidir sobre mi vida. Gracias a su honestidad ese día después siempre creí en su palabra.)

- ”Usted tiene Leucemia Hublot Replica Mieloide Crónica” y me explicó como sería mi futuro, en ese entonces nada alentador. Mi reacción fue inesperada:
- “Dr. yo estoy bien y además… no me puedo morir. Tengo una hija de 6 años.”

Luego del shock de la noticia enseguida entendí que tenía que empezar mi tratamiento lo más rápido posible.  Con su invalorable ayuda comencé a caminar por este nuevo camino. Al día siguiente estaba en FUNDALEU contenida por la cariñosa Dra. Juliana. Creo, mirando a la distancia  que fue cuando entré a FUNDALEU que tomé conciencia que era una enferma. 

Empezaron las punciones, recuerdo especialmente la primera: Yo estaba tan triste.

Mucha gente se acercó a mí. Me dieron consejos valiosísimos, sin embargo hubo uno que fue el que me ayudo verdaderamente. Una gran amiga mía médica, me dijo: ”Tenes que dormir mucho, es lo que más reconstituye”. Estoy convencida que fue un factor fundamental en mi recuperación y además mejoró notablemente mi calidad de vida.

Como mi hermano era compatible conmigo se pensó en la posibilidad de hacerme  un trasplante de su médula. Aunque era muy riesgoso si todo salía bien yo… me curaba! Pero surgieron  muchos contratiempos y al final lo descartaron.  Fueron  días sombríos para mí . Sentí como se me escapaba de las manos la oportunidad de curarme.

Entonces empecé con el único tratamiento que existía que era Interferón. Un farmacéutico me recomendó agujas muy finitas que me hicieron más llevadera la forma de inyectarme y así evitar los hematomas y el dolor.

Después vinieron los nervios por los resultados, la alegría cuando había mejoras y también la tristeza cuando eran adversos. Reconozco que nunca me entregué, siempre enfrenté los malos momentos con fuerza, optimista, imaginando que tal vez, el próximo… seria mejor!

Mientras tanto tomé una decisión muy importante. Yo no iba a comportarme como una enferma. Mi marido les contó a mis dos hijos adolescentes sobre mi salud pero a nuestra hija preferimos no decirle.  Fue extraño lo que me sucedió frente a ellos. Me sentí culpable. Culpable de hacerlos sufrir cuando eran aún tan jóvenes.

Para ocultar mi palidez me maquillaba y trataba de darles tranquilidad luciendo contenta y entusiasmada. No dejé de ir a las reuniones de padres, ni el cansancio infinito  que sentía hicieron que abandonara mis responsabilidades de madre. Tampoco descuidé mis intereses intelectuales. Hice seminarios de historia, de política. Me inscribí en clases de literatura. Comprobé que a través del estudio lograba olvidarme de los pensamientos truculentos que a veces me invadían.

Tuve mucha suerte con Marcos, mi marido que siempre me alentó y no se apartó de mi lado. Me acompañó a todas las consultas, escondiendo su pena cuando a veces…todo parecía perdido. Sin él, seguro que no hubiera podido!

Viajé por el mundo con mis medicamentos, colocaba el Interferón en las heladeras de los hoteles y salía a disfrutar tratando de olvidar mi angustia.

Pero hubo un día en que las cosas cambiaron. Llegue a  mi consulta y me encontré que Santiago estaba eufórico.
“Catalina”, me dijo:
- “En EEUU están avanzando mucho con un nuevo remedio que parece que es maravilloso para su enfermedad. El único problema es que está en fase experimental y es prácticamente imposible entrar en el protocolo. Otra tema, es fundamental que usted entre en esta fase de su enfermedad porque es cuando da los buenos resultados”.  

Pero yo estaba con suerte. Unos meses después Buenos Aires fue elegida por Novartis, como cede de ensayo del Imatinib. Entré en el protocolo y fui la primera en recibirlo en el Hospital Durand.

A partir de ese momento todo lo que sucedió fue mágico. Los análisis cada vez dieron mejor y de a poco me fui  convirtiendo en una mujer nueva. Ya no se me cayó el pelo y empecé a sentirme menos cansada. Nadie puede hoy  ni siquiera sospechar que esté en tratamiento.
Todas las mañanas con mi desayuno ingiero la capsula de Glivec. Lo considero el momento  más importante del día. Jamás he dejado de tomarla y los resultados han sido espectaculares.
 
Con mi hija nos hemos divertido mucho. Nos animamos a practicar rafting en los ríos y canopy por las montañas. Le enseñé a cocinar tortas, la llevé a clases de baile y de canto. La disfracé para los actos escolares y la aplaudí con entusiasmo sentada en la primera fila. Estuve presente en todos los momentos importantes de su vida. En su Comunión, en su fiesta de 15.

A fines de 2009 se recibió de bachiller. Todavía en el patio del colegio, me vinieron a la memoria  tantos recuerdos. Fue entonces que le confesé: “Nunca pensé que te vería este día”. Y unas lágrimas se saltaron de mis ojos.

Ella ahora tiene 19 años, estudia en la universidad. Su infancia y adolescencia transcurrieron con sosiego y alegría. Esto que quizás para algunos no es importante… para mí lo es todo.

Sigo de la mano de FUNDALEU y del Centro Hematológico, comprometida con mi salud y mi medicación. Agradezco la ayuda de tantos médicos que me brindaron su apoyo. Siempre cumpliendo mi tratamiento al pie de la letra. Según, mi Dra. Carolina Pavlovsky, esto ha sido clave para obtener semejantes resultados.