Marta Debussy

Hola, soy Marta Debussy y me pareció una buena idea la de compartir mi experiencia para que los que estén pasando por lo mismo, sientan que no están solos y que somos muchos los que nos ponemos en su piel, que los entendemos y que sepan que se puede salir

Yo llegué a conocer al Dr. “Maico” Pavlovsky a fin de marzo del 2016, me sentía realmente mal, tenía una tomografía, la cual no entendía, pero no me gustaba nada todo lo que decía, él la vio, me preguntó los síntomas que tenía, le fui contando todo, la fiebre, la sudoración por la noche, los dolores , la falta de aire… En definitiva todo. Y con esa manera de ser tan profesional y a la vez tan humana, pero sin ocultarme nada, me dijo que para él era un linfoma, pero que teníamos que hacer una biopsia para saber qué tipo era, necesitaba el apellido,
(Nunca me olvidé de esa frase) para ver que tratamiento se aplicaba, que ya sabía que Dra. iba a atenderme, etc, etc, mientras tanto yo iba sintiendo que me quedaba literalmente sin sangre, mi cabeza era como una nube esponjosa, sentía un vacío imposible de explicar.

Estaba con Carlos, mi marido, uno de mis grandes pilares junto a Agustín, mi hijo en esa nueva etapa que me tocaba vivir.

Llegamos al auto, me puse a llorar durante mucho tiempo, cuando pensé que no tenía más lágrimas, ( De hecho tuve muchas más, y muchas de felicidad) Dije: Yo de esta salgo, te lo firmo, y así empezó esta lucha: Biopsia, diagnóstico: Linfoma no Hodgkin clase B difuso de células grandes, al día siguiente del diagnóstico, turno con mi médica adorada María José Mela Osorio (Maggi), a quien obviamente no conocía, Me explicó absolutamente todo, una paciencia, una calidez increíbles.

Y allí fuimos a enfrentar a esta enfermedad que invadía mi cuerpo con 6 sesiones de inmuno quimioterapia y 6 punciones lumbares.

¿¿Que sentí?? Miedo, por sobre todas las cosas, me sentí abrumada y por otra parte, muchas ganas de curarme.
Literalmente me entregué a los médicos, enfermeros, quimioterapistas, técnicos de hemoterapia, a todos les decía: Hagan lo que tengan que hacer, Fueron 6 meses intensos, tuve solo dos internaciones y luego cada 21 días 4 horas de quimio y punción lumbar.

¿Que no me pasó? Nunca me enojé y tampoco me pregunté ¿Por qué a mí?
No se porque, pero no me pasó.

¿Qué me pasó? Sentí culpa por hacerles pasar por eso a mi familia, sentí pudor porque me daba vergüenza verme mal, tuve que aprender a aceptarme física y psíquicamente, por que en mi vida había pasado un vendaval y arrasó con todo.

Hoy lo estoy contando, ya hace 1 año que estoy en remisión, y se que muchos lo van a poder contar también.

Yo voy a estar eternamente agradecida a cada una de todas las personas que forman este grupo humano maravilloso que es FUNDALEU.

Quisiera nombrar a todos, pero no quiero quedar mal con nadie, y son muchos, solo nombro en representación de todos a Gime, Mariela, Joha, Alan, ya que son los primeros que uno ve cuando entra a Fundaleu, y tienen una calidez especial, teniendo en cuenta que uno llega en un estado de vulnerabilidad importante.

Y un GRACIAS enorme a mi familia, amigos, a todos y cada uno de los que me acompañaron y estuvieron junto a mí para que hoy pueda estar contando esta experiencia.

Nunca bajemos los brazos, porque uno puede curarse y sanarse, física y espiritualmente poniendo la esperanza y la fe en lo que a cada una le haga mejor.

Un abrazo y un gracias infinitas y por siempre, orgullosa de ser “Parte” de Fundaleu.

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